Toyota Matrix XRS 2009

El superventas Matrix recibe, a la vez que el Corolla, y tras cinco años de éxitos una ...
11/10/2008
admin

Para 2009, el Matrix ha sufrido una completa renovación para hacerlo más relevante si cabe dentro de la gama de productos Toyota. El wagon derivado del Corolla, con aspecto -y dinamismo- de un hatchback compacto, mantiene con las transformaciones ese estatus de calidad y de precio económico que lo han hecho un referente en su mercado.

En esta ocasión hemos probado la variante XRS, la que presume de ser más deportiva, animada por el interesante motor de 2.4 litros y 158 HP, que ya hemos tenido oportunidad de exprimir acoplado a la carrocería del Scion Xb 2008 y del Toyota Corolla XRS 2009.

Realmente, la orientación de este Matrix está bien clara. Es un familiar entre comillas. Decimos entre comillas, porque probablemente ningún comprador del Matrix XRS estaría pensando en aumentar su familia. Su posicionamiento está claro. Se dirige a jóvenes parejas urbanas con no mucha capacidad adquisitiva y que buscan algo más de emociones que las proporcionadas por el resto de los Matrix, sin duda, más sosegados en espíritu.  

Llamativo
Sin llegar a la originalidad de la que hace gala el Scion Xb, un supuesto competidor que utiliza el mismo motor, este Matrix XRS tiene varios detalles estéticos que le hacen realmente llamativo. Los rines de aleación 18 pulgadas con cinco radios dobles, donde se montan los neumáticos de medidas 215/45R, el poderoso faldón delantero con las luces antiniebla integradas y un spoiler trasero son los elementos distintivos de esta variante respecto al resto de la familia.
 
Dimensiones
Sus proporciones apenas han variado pese al cambio de generación. Pese a utilizar la plataforma del nuevo Corolla (quien sí ha crecido en dimensiones), el Matrix 2009 mide casi lo mismo que el 2008. Lo más ostensible es la ganancia de una pulgada en el eje trasero. El resto de dimensiones se incrementan en menos de una pulgada.
 
No obstante, Toyota asegura que la capacidad de cargo y el volumen del habitáculo. De 53 pies cúbicos a 61.5 y de 96 a 114, respectivamente. Realmente, es difícil apreciar visualmente y en toda su magnitud toda esa ganancia de espacio, pero podemos afirmar que la sensación que tenemos al volante es de estar ante un modelo todavía con mayor empaque que el anterior.

El interior resulta atractivo y deportivo. No en vano estamos en la versión XRS. El volante de cuero de tres radios con mandos integrados de control de audio y del BlueTooth, el cuadro de relojes individuales, la bien rematada consola central, la calidad de los plásticos utilizados, son detalles que todos juntos proporcionan una sensación visual muy agradable. La posición de conducción es excelente –Toyota asegura que el asiento del piloto tiene mayor amplitud de movimientos-, y detrás, gracias al trabajo sobre el sistema de escape que ha dejado un piso totalmente plano en las versiones con tracción delantera, el espacio para piernas es ahora más holgado. Tres adultos pueden viajar muy cómodamente.

La cajuela, como hemos comentado, ha ganado en espacio teórico, suponemos que gracias a la sustitución del anterior sistema ajustable de almacenamiento de la carga. En su lugar, Toyota ha colocado unos anclajes para sujetar el equipaje.

Pasando ahora a las similitudes con la primera generación, el Matrix XRS 2009 mantiene la excelente posibilidad de plegar completamente los asientos traseros y el del pasajero dejando un piso completamente plano, algo que le mantienen como uno de los modelos más funcionales de su segmento.

Toyota Matrix XRS 2009

Espíritu calmado
El nuevo 2.4 litros y 158 HP es, ya lo hemos anticipado, el mismo bloque que lleva el Corolla XRS, el Scion Xb y también modelos de mayores dimensiones como el Camry, algunos Highlander o los RAV4. Acoplado a su carrocería wagon pierde el carácter explosivo de los XRS anteriores, pero, a su vez, gana en una entrega de torque (162 lb pie a 4,000 rpm) más responsable y menos brusca. También contribuye la caja de cambios secuencial que llevaba acoplada la unidad probada, que contribuye sin duda a escalonar mejor la entrega de fuerza. Así, la respuesta del motor a las peticiones del acelerador es casi inmediata y proporciona torque suficiente a cualquier regimen, lo cual ha terminado por hacerla más refinada. La comparación no sólo es válida con el Matrix XRS anterior, también por ejemplo con el actual Scion Xb con el mismo motor de 2.4 litros, cuya caja de 4 velocidades le imprime otro espíritu más brusco.

Ahora, el XRS pasa de 0 a 60 mph en menos de 8 segundos, a priori unas cifras sensacionales. En el ejercicio contrario, es decir, frenar, las distancias de detención son acordes con la aceleración. La dosificación del pedal del freno resulta bastante lineal, aunque no hemos encontrado la mordiente que presentan otros modelos realmente deportivos en el último tramo de frenado. Aun así, frena bien y con garantías.

En contra de este motor, frente a lo que Toyota nos tiene acostumbrado su mpg no es, digamos, el de un auto económico. Sus 21 mpg, en ciudad, y 29 mpg, en autopista, (26 y 32 mpg de las versiones convencionales) son excelentes para un vehículo de su pretendida personalidad racing, pero, viendo los aires que corren por las gasolineras de todo el país, quizás esta cifra pueda frenar a más de uno a la hora de adquirir un Matrix.

Diferente, pero no tan deportivo
La variante XRS recibe una revisión de las suspensiones. La distancia de la carrocería al suelo es algo más baja que en sus hermanos Matrix y eso le imprime un carácter diferente. Unido a un eje trasero 1 pulgada más ancho que el del anterior Matrix y al contundente motor, manejarlo con alegría debería ser un verdadero placer. Sin embargo, tal y como hemos visto en el Corolla XRS su chasis no llega a transmitirnos las emociones que se esperan de un auto con siglas racing.

Pese a su supuesta deportividad, su comportamiento en carretera es más bien neutro. Es cierto, las suspensiones han sido endurecidas con el objetivo de incrementar su deportividad, pero también han agarrado parte del temperamento refinado del 2.4 litros, dejando a un lado una mayor radicalidad como la del Matrix XRS anterior, que, aunque menos potente, resultaba más entretenido. Ahora, su eje trasero recibe suspensión independiente de doble brazo, frente a la barra de torsión del resto de componentes de la familia -a excepción del Matrix S AWD que comparte con el XRS el citado elemento-. También exclusivos de esta variante son una estabilizadora más rígida delante, y muelles y amortiguadores más firmes en las cuatro ruedas. Los rines de 18 pulgadas en neumáticos de medidas 215/45R completan el deportivo chasis del XRS. El control de estabilidad viene de serie en esta variante.  

Repetimos: todos estos elementos presuponen un espíritu mucho más racing del que en realidad tiene. El paso por curva debería ser más rápido, dado que el Matrix XRS resulta muy estable y sin apenas balanceos de la carrocería. Sin embargo, no llega a transmitirnos esa necesaria radicalidad para darnos confianza y tratar de superar los límites. Otro efecto contraproducente hay que achacarlo a los neumaticos de perfil tan ancho. En ocasiones, notamos cierta deriva, nada que no podemos controlar con la nueva dirección eléctrica.

En líneas generales, el comportamiento del Matrix XRS es más que aceptable, pero al igual que comprobamos con el Corolla XRS, no llega a transmitir todo lo que realmente ocurre entre nuestros neumáticos y el asfalto. La tentativa de atemperar el espíritu rebelde del anterior XRS ha terminado por no terminar de emocionarnos.

Conclusión
El Matrix XRS es más ágil y más dinámico que en anteriores ocasiones pero no llega a captar nuestra atención como modelo deportivo. En su favor tenemos que decir, que tiene un rodar refinado, un motor solvente, un interior de calidad y un espacio interior abundante. Lo tiene todo para enamorar pero no llega a apasionar.

Vaticinamos que el Matrix continuará siendo un superventas para Toyota por todas las razones anteriormente enumeradas y el XRS, pese a lo comentado, será un gran artífice del éxito. Su precio está en 21,850 dólares con la caja de cambios automática (con la manual su tarifa se reduce en 1,100 dólares). Además, la versión manejada llevaba como extras un equipo de entretenimiento con cargador de 6 CDs, radio satelital, Bluetooth y mandos de la radio y del manos libres integrados en el volante, quemacocos operado eléctricamente y algunos otros detalles Premium, como alfombras y cristales anti-empañamiento que incrementaban el precio final en casi 2,500 dólares.

Para aquellos que no necesiten los 158 HP de potencia del Matrix, la versión base con motor de 1.8 litros y cambio manual, sale por 16,290 dólares.

Una variante intermedia S, disponible con tracción integral, y con el mismo motor 2.4 litros, sale por 20,500 dólares. Más barato, sí, pero con caja de cambios automática de 4 velocidades, y sin el atractivo alerón trasero y los rines de 18 pulgadas. Además, el control de estabilidad es opcional, tiene peor mpg y pesa algo más. Nos quedamos con el XRS.

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